Al practicar deporte —especialmente durante un entrenamiento intenso— aumenta la renovación celular en el organismo, por ejemplo, en los músculos, las células inmunitarias y la pared intestinal. Los nucleótidos favorecen la regeneración celular, favorecen la recuperación y ayudan a estabilizar el equilibrio del sistema inmunitario. Esto es especialmente importante cuando la carga de entrenamiento es elevada, para evitar la pérdida de rendimiento y la susceptibilidad a las infecciones.